Dentro de su área de desarrollo rural, la Fundación Botín impulsa Nansaemprende, un programa que ayuda a que la gente del campo pueda quedarse en el campo, apoyando a quienes deciden emprender allí donde otros solo ven un lugar del que marcharse. El reto era contar esa labor sin quedarnos en lo institucional, poniendo el foco en las personas que sostienen el valle y en lo que significa apostar por quedarse.

De ahí nace la creación y producción de cuatro piezas que presentan NAN.SA, la única empresa donde la plantilla son los vecinos, los activos son la tierra y los animales, y las oficinas están a cielo abierto. 
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